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Lo que se ve en la fotografía es el piloto de un Harrier GR9A de la RAF, eyectándose tras un fuerte impacto, cuando las llamas ya llegaban a la cabina. Es una foto realizada en 2010 en la Base Aérea de Kandahar, Afganistán.

 

La historia tras la fotografía

Esta aeronave era un Harrier GR9 del primer escuadrón de la Royal Air Force. En el momento de ir a tomar tierra se le mantuvo a la espera porque había mucho tráfico aéreo. Cuando fue autorizado para aterrizar, se le solicitó una maniobra rápida y un despeje de pista inmediato debido a la densidad de aeronaves en las pistas. El Harrier aterrizó en primer lugar debido a la falta de combustible tras la espera, pero recibió una alerta de misil hostil y lanzó bengalas. El giro del aparato hacia la aproximación final fue demasiado corto y 6,500 pies más alto de lo normal. A lo largo de la aproximación, la velocidad de descenso fue demasiado alta y se seleccionó ‘Hover Stop’ para intentar corregirlo.

En el momento del impacto la cola golpeó el suelo con tanta fuerza que el morro del avión se desprendió. Los estabilizadores y el tren de aterrizaje principal colapsaron, al igual que la rueda delantera. Por efecto del impacto y de la fricción, el avión se incendió mientras se deslizaba a lo largo de la pista de aterrizaje. Durante el deslizamiento, el piloto alejó el avión de una formación de cuatro aviones que esperaban para despegar y se eyectó cuando las llamas ya envolvían la cabina. El piloto fue elogiado por permanecer en su aeronave hasta el último momento, para guiarla lejos de otros aviones en tierra.

A continuación puedes ver el vídeo del accidentado aterrizaje: