Karánsebes: La batalla más boba de la historia

La Batalla de Karánsebes tuvo lugar el 17 de septiembre de 1788 en la ciudad homónima cuyo territorio se ubica actualmente en Rumanía, a un año de iniciada la Guerra Austro-Turca (1787-1791), aconteció este enfrentamiento apreciado como una de las más grandes equivocaciones en la historia militar debido a que los soldados austriacos se mataron entre ellos temerosos de un enemigo inexistente.

La unidad de caballería más boba de la historia

Luego de que 100.000 soldados austriacos comenzaran a movilizarse hacia la ciudad fronteriza de Karánsebes donde se esperaba una invasión otomana, varios efectivos de la unidad de caballería ligera húngara conocida como Los Húsares se adelantaron a las demás tropas con el objetivo de estudiar el terreno en busca de amenazas pero no encontraron ningún enemigo, en su lugar sólo había gitanos expendedores de aguardiente que estuvieron felices de venderles algunos barriles. Los exploradores húsares se dispusieron a beber mientras llegaba el resto del ejército, los primeros en arribar fueron los soldados de una unidad de infantería que también querían un poco de licor, los húsares ebrios se negaron a compartir y entonces estalló una disputa ante los barriles de aguardiente protegidos con barricadas.

Ambos contingentes se fueron a los golpes en una trifulca que se agravó aún más con un disparo al aire, debido a que el ejército austriaco estaba integrado por hombres procedentes de varios pueblos conquistados, el idioma era algo no unificado, dentro de las filas se hablaba alemán, italiano, húngaro, rumano entre otras lenguas… en este caso los militares rumanos comenzaron a gritar: “¡Turcii!”, “¡Turcos!”, pues creyeron que el disparo lo hizo un soldado otomano, hecho causante de un pánico colectivo que provocó la huida de los húsares y el desorden absoluto de los infantes. En medio del caos, los oficiales germanoparlantes quisieron imponer el orden gritando: “¡Halt!” “¡Alto!”; sin embargo, quienes no hablaban alemán, la lengua del emperador, entendieron: “¡Alá!”, grito de guerra de los turcos, lo que se tradujo en un agravamiento de proporciones colosales.

El colmo mayor

Más tropas llegaron al lugar e inmediatamente se contagiaron de la histeria, elevando así el número de participantes en la trifulca donde los austriacos abrían fuego contra ellos mismos, el alboroto aumentó de tamaño y llamó la atención de un comandante de caballería que vio a los húsares dar vueltas alrededor del tumulto, hecho que para él significó un ataque de caballería otomana, esa conclusión lo llevó a ordenar un carga contra el enemigo imaginario, lo que terminó en más daño para sus paisanos. Lejos de mejorar la situación, un cuerpo de artillería se aproximaba al lugar sólo para creer que los austriacos entraron en combate contra los turcos y siendo partícipes de la confusión abrieron fuego contra su mismo ejército en una batalla donde no había un solo enemigo, para más colmo, el emperador, Josef II, cayó en un riachuelo por culpa de su caballo asustado.

Josef II del Sacro Imperio Romano Germánico, imagen original del artículo de Josef II en Wikipedia.
Josef II del Sacro Imperio Romano Germánico, imagen original del artículo de Josef II en Wikipedia.

Durante varias horas los austriacos pelearon entre ellos disparando indiscriminadamente a todo lo que se movía en una batalla absurda que dejó aproximadamente 1.200 bajas entre muertos y heridos según lo estipulado en el Periódico Real del 7 de octubre de 1788 aunque en fuentes misceláneas se manejan cifras mayores que rozan una decena de miles.

Imagen de cabecera original de: https://mi3ch.livejournal.com/2179836.html